Rob Zombie’s Halloween, ¿para qué?
Marzo 7th, 2008
A veces hay cosas que es mejor dejarlas como están. A pesar de la calidad de los trabajos anteriores de Rob Zombie como director, La casa de los 1000 cadáveres (2003) y Los renegados del diablo (2005), me temo que en esta ocasión no ha dado en el clavo. De hecho, se ha dado de lleno en el dedo con el martillo y tiene que haberse roto algo. Si sus películas anteriores brillaban por una frescura y unos personajes carismáticos poco habituales en el cine de terror actual, el remake de Halloween que presentó el año pasado llega por los pelos a convertirse en una película del montón. ¡Y eso que está basada en un clásico entre los clásicos!
Cuando John Carpenter estrenó Halloween en 1978 inventó el slasher, el género en los que los cuchillos entran y salen sin parar de indefensos personajes secundarios. El sonido es literalmente slash, slash, slash… En la multitud de películas que posteriormente imitaron la idea de poner a un montón de adolescentes gritones a merced de un psicópata, nunca nadie gritó como Jaime Lee Curtis en el clásico de Carpenter. Y pocos personajes consiguieron intrigar tanto como Michael Myers, el grandullón sediento de muerte. Solo el Dr. Loomis se hace pesado, el típico visionario que intuye la catástrofe que se acerca y nadie le hace caso. ¿Por qué no te lo cargaste, Michael? Claro que en la nueva versión todavía es peor, porque tenemos que tragarnos durante largo rato la estancia de Michael Myers en el psiquiátrico. Allí Loomis le come la cabeza mientras él se esconde cada vez más tras unas máscaras macabras que fabrica en su celda. Carpenter elidió sabiamente esta parte de la historia.
La película original empieza sorprendiendo, con un plano subjetivo en el que durante varios minutos vemos lo mismo que el pequeño Michael Myers. Hasta que, después de visitar a su hermana con una máscara de payaso y un largo cuchillo, sus padres le encuentran absorto en el jardín. Un niño encantador con un cuchillo y la mirada perdida. ¿Qué extraño misterio se esconde en su cabeza? ¿De dónde proviene tanta locura? La película va aumentando el ritmo de forma pausada cuando se reprende la acción unos años más tarde. Tras un largo período encerrado en una institución psiquiátrica Myers escapa ante la incredulidad del Dr. Loomis. Después, el filme evoluciona a partir de las vidas de tres amigas inseparables que viven cerca de la casa donde Myers asesinó a su hermana, hasta la violencia del tramo final. La tensión va en aumento, pero Carpenter nunca pretende explicar las motivaciones del asesino enmascarado. No conocemos al monstruo, simplemente le tememos.
Aquí radica uno de los grandes errores de Rob Zombie. En su remake intenta justificar al asesino. El niño angelical de Carpenter, que daba tanto miedo como “la niña de Rajoy”, se convierte en hijo de una familia desestructurada. Tiene un padre malvado, una madre borracha y su hermana que parece una pornstar. Además, en el colegio se meten con él… Si juntamos todo esto, y le añadimos pelo largo y cara de mala leche al chaval, parece que Zombie ya dé por justificada la parte final en la que Myers se carga todo lo que se mueve. Incluso parece que los traumas infantiles le den superpoderes, con una fuerza descomunal e inmunidad a las balas. De verdad que no hacía falta, gracias. Si dejamos un poco de espacio para la imaginación se evita caer en el tópico cutre.
Además, como ha sucedido a menudo en los posteriores representantes del género slasher, en la versión de Rob Zombie predomina el splash de salsa de tomate por encima del slash del cuchillo. En el clásico de Carpenter apenas se ve una sola gota de sangre. El anti-clásico de Zombie sólo turba por el componente violento de alguno de sus pasajes. Se ha dejado por el camino la esencia misteriosa de la película que quería homenajear. ¿Habrá remake de las secuelas de Halloween? Lo dudo. Los guionistas de Hollywood tienen demasiado trabajo haciendo plagios encubiertos bajo el nombre de remake de otros clásicos como Pesadilla en Elm Street, Funny games, La Profecía, El Orfanato, Rec o Viernes 13…