Infiltrados, tensión imperfecta
Marzo 16th, 2008
Martin Scorsese, director de grandes clásicos como Taxi driver (1976), El color del dinero (1986) o Casino (1995), nos trajo en 2006 Infiltrados (The departed), un interesante thriller con la mafia irlandesa de Boston como telón de fondo. Leonardo DiCaprio, que tras El aviador (2004) y Gangs of New York (2002) parece haberse convertido en el actor fetiche de Scorsese, interpreta a Billy Costigan, un policía infiltrado en el reino del crimen que dirige Frank Costello (Jack Nicholson). Matt Damon da vida a Colin Sullivan, un hombre de Costello infiltrado en la Massachusetts State Police. El primero intentará recoger pruebas suficientes para encarcelar a Costello, mientras que el segundo le facilitará información privilegiada para impedir que le cojan con las manos en la masa. Ambos viven su particular pantomima desde trincheras opuestas y cuando intuyen la existencia del otro su principal objetivo será desenmascarar al escurridizo oponente.
William Monahan es el guionista de esta historia que contiene buenos momentos de tensión. Tras firmar un bodrio como El reino de los cielos (2005), se superó con esta historia que presenta a dos personajes complejos y enfrentados en condiciones extremas. A pesar de su larga duración, 151 minutos, la película pasa bien y consigue mantener el nuestro interés. Contiene una tensión creciente con las dosis justas de violencia para demostrar que el mafioso Frank Costello es peligroso y está bastante loco, cosa que queda magistralmente reflejada en la mirada del siempre correcto Nicholson.
Lástima que exista una subtrama de amor, que parece obligatoria en cualquier película y en este caso no se aguanta por ningún lado. La psicólogoa de la policía que interpreta Vera Farmiga, Madeleine, se enamora de los dos protagonistas… ¿No es esa una coincidencia del todo improbable? ¿De verdad se pensaba el guionista que nos lo tragaríamos sin más? Esta absurda situación se suma a dos conclusiones que se desprenden de la película y estropean un poco el guión: Para ascender en la policía de Boston has de ser un capullo chulesco y la mafia irlandesa merece ser trincada por la policía porque no podría detectar a un topo ni que llevara gorra de policía. Esto último me recuerda otra lamentable coincidencia: uno de los mafiosos descubre quien es el infiltrado… ¡instantes antes de morir!
Así pues, la historia es buena pero arrastra algunos momentos difíciles de tragar. Lo que me ha sorprendido es que se trata de un remake de una película asiática de gran éxito: Mou gaan dou (2002), conocida por aquí como Juego sucio. En la revista Time encontraréis una breve entrevista con uno de sus co-directores, Alan Mak, que no parece muy satisfecho con el resultado de la nueva versión. A pesar de ello, ganó 4 Oscar, incluyendo mejor película, mejor director y mejor guión adaptado. Una de las futuras perlas en las que está trabajando el guionista William Monahan es la nueva entrega de Jurassic Park… ¿Qué nos tendrá preparado?
Junio 10th, 2008 at 12:25
Sin duda esta película esta llena de problemas, los cuales la hacen bastante aburrida aun estando acostumbrado al largo metraje que suele tener el cine de Scorsese. No creo que se mereciese el oscar con esta cinta, teniendo en cuenta el genial cine que hacía este señor hace 10 años: “Uno de los nuestros”, “Casino”…