Eva al desnudo, cuando los Óscar significaban algo

Abril 6th, 2008

Miradas que matan

En 1951 Eva al desnudo (All About Eve, 1950) se alzó con el premio a la mejor película, junto con 5 estatuitas más. Competía por el galardón con Subset Blvd., de Billy Wilder, el clásico de aventuras King Solomon’s Mines, y un par de comedias, Born Yersterday y Father of the Bride. Seguro que todas ellas eran grandes películas, pero tuvieron la mala pata de estrenarse el mismo año que Eva al desnudo. Joseph L. Mankiewicz dirigió y escribió este clásico, y ese año también logró el Óscar al mejor director. Intentaré no desvelar demasiadas cosas de su argumento porque tenéis que verla.

La película empieza en una ceremonia de entrega de premios en la que se reconocen los mayores talentos del mundo del teatro. Eve Harrington (Anne Baxter) recoge el máximo galardón como actriz, y durante su discurso de agradecimiento vemos las expresiones de algunos de los asistentes que serán los protagonistas del film. Al acabar la película, tras sus 138 minutos que pasan en un santiamén, entenderemos todas y cada una de las expresiones de los distintos personajes durante el discurso.

La historia nos narra, en forma de Flashback, el ascenso en el mundo del teatro de Eve Harrington, que poco a poco se introduce en la vida de la ya consolidada estrella Margo Channing (Bette Davis). La interpretación de esta legendaria actriz es uno de los aspectos más destacables, a pesar de que no se llevó el Óscar que probablemente merecía. Bette Davis suple con carácter lo que le falta de belleza, y su personaje evoluciona de forma magistral a lo largo de la película. En el apartado masculino, George Sanders consiguió la estatuilla al mejor actor secundario por su interpretación del crítico de teatro Addison DeWitt. A pesar de su peso en la historia, tanto el personaje de DeWitt como su interpretación no pueden compararse con el despilfarro de talento y emociones de Bette Davis.

La historia se desarrolla en un momento en el que el teatro y Hollywood competían por los mejores talentos. Este marco histórico queda perfectamente retratado en una historia que muestra el lado más oscuro del éxito. Los celos, las mentiras y otras artimañas de todo tipo se entrelazan en una historia que no para de crecer en intensidad hasta llegar a un clímax de gran tensión. A pesar de que se desarrolla básicamente en interiores y se basa en el diálogo, Eva al desnudo atrapa al espectador y no lo suelta hasta los títulos de crédito.

Es cierto, los diálogos a veces resultan un poco recargados y no suenan naturales. Por sus dobles sentidos y su agudeza recuerda más una obra de teatro que a la vida misma, pero no por eso sales despedido de la película como espectador. Las réplicas y contrarréplicas golpean al espectador con contundencia. Ya querrían para ellos muchos guionistas actuales la agudeza con la que Joseph L. Mankiewicz elabora el discurso de sus personajes. Quizá por eso no es extraño que escribiera él mismo muchas de las películas que dirigió, algunas de ellas tan destacadas como Cleopatra (1963) o The Barefoot Contessa (1954).

Queda inaugurada con este post la nueva sección de clásicos (gracias Kiko por las sugerencias). Por desgracia, los Óscar no son lo que eran.

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Un comentario de “Eva al desnudo, cuando los Óscar significaban algo”

  1. kaisersozé Says:

    Felcidades! Sin duda no se podía haber inagurado de mejor manera esta sección de clasicos. Eva al desnudo, es un básico en la filmoteca de cualquiera que le guste un poquito el cine. Cine hecho por CINEASTAS, con mayúsculas. Aplaudo la iniciativa y espero en otro momento con algo más de tiempo poder aportar mi opinion sobre esta pelicula tan especial para el que suscribe.

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