La Semilla del Diablo, una buena cosecha de terror
Mayo 2nd, 2008
Por fin pude ver otro de esos clásicos que ponen los pelos de punta, La Semilla del Diablo (Rosemary’s Baby, 1968), de Roman Polansky. Este reconocido director fue nominado en diferentes ocasiones a los Óscar, premio que obtuvo en 2003 por The Pianist (2002). El guión, nominado en 1969 en la categoría de mejor guión adaptado, fue escrito por el mismo Roman Polansky a partir de una novela de Ian Levin con el mismo nombre.
La película junta una buena historia con un buen director y actores en estado de gracia, especialmente una espléndida Mia Farrow. Todo ello convierte La Semilla del Diablo en un referente obligado del cine de terror moderno. El film elevó casi a la categoría de género las películas sobre niños malditos y sectas satánicas, y le siguieron títulos remarcables como El Exorcista (The Exorcist, 1973) o La Profecía (The Omen, 1976).
Tras una turbadora música inicial, la película nos presenta a Rosemary (Mia Farrow) y Guy Woodhouse (John Cassavetes), una joven pareja que busca un nuevo apartamento. Tras instalarse en un espacioso piso en el centro de Manhattan, conocen a sus vecinos, unos entrañables ancianos llamados Roman (Sidney Blackmer) y Minnie Castevet (Ruth Gordon). Guy parece encantado con los ancianos, pero Rosemary los encuentra más y más entrometidos a medida que se acercan a ellos.
Rosemary queda embarazada justo cuando a Guy empiezan a irle bien las cosas. Él es actor y un desafortunado accidente deja vacante su papel soñado. Guy se centra en su carrera profesional mientras la pareja de ancianos se vuelca en la futura madre. Rosemary empieza a desconfiar de los ancianos, y sospecha que a su alrededor suceden cosas extrañas. Los sueños que tiene, con imágenes oníricas y desconcertantes, junto a su decadencia física sitúan a Rosemary al borde de la locura. Tanto a nivel de guión como de dirección la historia convence, turba y transmite a la perfección la sensación de locura que experimenta Rosemary.
Recomiendo este peliculón a todos los amantes del género, y maldigo a los genios que han decidido que era hora de hacer un remake de esta obra maestra. La película original de Polansky no sólo sigue funcionando a la perfección, sino que no ha perdido ni un ápice de modernidad. Pretender mejorarla o actualizarla con un remake no es más que un intento de conseguir taquilla fácil a través de un nuevo insulto a la inteligencia del espectador.
Mayo 6th, 2008 at 3:38
Realmente es una película genial, diría que perfecta, ya que no le falta ni le sobra nada para provocar con cada revisión exactamente lo mismo: terror.
Un saludo y muy bueno el blog!
Hernán.
Mayo 19th, 2008 at 19:48
Completamente de acuerdo contigo. En un comentario a tu articulo sobre los remakes ya opinaba sobre qué me parecía. A ello me remito
http://www.butacasutra.com/2008/04/17/%c2%bfpor-que-lo-llaman-remake-cuando-quieren-decir-clon/#comment-31
Sí me gustaría no dejar pasar la oportunidad para decir que Roman Polanski es de aquellas figuras artísticas que tienen el innegable honor de haber tenido oficialmente prohibida la entrada en territorio estadounidense, bajo amenaza de carcel. Así a bote pronto podríamos incluir también a famosos terrroristas internacionales como Mick Jagger o, ya más recientemente, Amy Winehouse.
Sin duda Roman, la culpa ya sabemos todos de quien era…